
El motor va escondido dentro del tubo de la cortina. Afuera solo queda el control: subes, bajas y paras desde el sillón, o desde el celular.
Un motor tubular con receptor de radio incorporado.
El motor entra dentro del tubo de la cortina, así que por fuera no se ve nada distinto a una cortina normal: ni cajas colgando ni cables a la vista. Trae el receptor de radio adentro, de modo que no hay que instalar nada aparte para que el control le hable.
Según el diámetro del tubo va una versión u otra: el tubo de 38 mm se conecta a la corriente (220–240 V) y los de 43 y 55 mm funcionan con batería recargable por USB, con más fuerza para paños grandes. Son motores de interior, de bajo nivel de ruido.
Lo dejamos andando el día de la instalación.
Límites de carrera: el motor aprende dónde parar arriba y abajo, así la cortina siempre queda a la misma altura.
Posición favorita: un punto intermedio que tú eliges — por ejemplo, la altura justa para que entre luz sin que se vea hacia adentro — y la cortina vuelve ahí con un botón.
Varias cortinas, un control: cada cortina ocupa un canal, y además se pueden agrupar para bajarlas todas juntas. Si quieres un segundo control para otra pieza, se clona del primero.
En ventanales altos, escaleras y ventanas de difícil acceso, donde subir la cortina a mano significa sacar la escalera. En casas con muchas cortinas, porque dejas de recorrer pieza por pieza. Y en paños grandes, donde el motor sube la cortina pareja y sin esfuerzo.
El ancho y el alto de la ventana, si hay un enchufe cerca o conviene la versión a batería, y si quieres manejar cada cortina por separado o todas juntas. Con eso te decimos qué motor corresponde y cuánto suma sobre el valor de la cortina.
El motor queda dentro del tubo; esto es todo lo que queda a la vista.


Cuéntanos qué cortinas quieres motorizar y te decimos qué se puede y cuánto suma.